Cría de Gamusinos en cautividad.
Una novedad científica, que podrás
intentar realizar en tu casa. Mucho menos peligroso que operarte una mano.
¡Compruébalo!
El Nido
Suponiendo que alguien nos haya regalado una cría
de gamusino, deberemos construir un lugar donde permitir que se desarrolle.
Los mejores resultados se obtienen con una caja de madera capaz de contener
a la criatura y a su comida. Por ello, no debe ser inferior a un paquete de
tabaco, ni mayor que un vagón de ferrocarril. Lo aislaremos
convenientemente, con capas alternas de poliuretano, barrotes de acero y
planchas de plomo, de tal manera que ni el gamusino ni su alimento puedan
escapar o coger un resfriado. Es importante acoplar una trampilla de
submarino en la parte inferior, con el fín de evacuar con seguridad
los restos orgánicos, eso sí, bien provistos de un par de
guantes de cortar jamón.
La comida
Si deseamos suicidarnos, podremos alimentar a un gamusino
cierto tiempo simplemente entrando en la jaula, pero como lo que se quiere
es no matarlo de hambre, lo ideal es acostumbrarlo al tipo de alimento que
nos resulte más fácil y barato obtener. Efectivamente, esta
extraña especie puede alimentarse con cualquier clase de materia
viva, e, incluso, en estado de agonía, aunque sólo durante un
tiempo. Los novatos suelen darles moscas, pero pronto se darán cuenta
que el rápido metabolismo del gamusino pronto hará necesario
un ejército de cazadores de insectos para poder atrapar uno o dos
millones de ejemplares cada día.
En cambio, los expertos prefieren hacer acopio, mediante una falsa amistad,
de humanos en estado de degeneración moral.
Hay quien menciona a médicos chapuceros, políticos dedicados
al tráfico de influencias, funcionarios prevaricadores y otro tipo de
delinquentes de aspecto rollizo y bien alimentados, pero casi cualquiera
vale, ya hemos dicho que los gamusinos tragan con todo. Según las
disponibilidades de cada uno, lo mejor es centrarnos en un sólo tipo,
que la especialización siempre conlleva mejores capturas. A mi me va
muy bien con los Doctores que anteponen el lucro económico a la salud
del paciente, acostumbro a cazarlos en los juzgados, aunque suelo esperar a
que el Juez dicte sentencia, y me llevo unos euros como aperitivo.
¿Y si no tenemos una cría de
gamusino ?
Bueno, pues habrá que cazar alguno. Históricamente,
se salía al campo con una linterna para atraerlos, pero ya no quedan
casi ejemplares de la especie "comefotones". En base a mi
experiencia, los mejores resultados los he obtenido cerca de cierta
Mutualidad concertada con la Seguridad Social. Dado que la especie "cazacarroñeros"
suele alimentarse casi exclusivamente de cirujanos revientamanos y gestores
que pasan del dolor ajeno, es fácil verlos merodear por dentro y por
fuera de la sede, paseando peticiones y exigencias de los pacientes tiradas
a la papelera, en espera de que se abra algún despacho y poder atacar
a algún cretino con bata o con corbata (es curioso, nunca se comen a
la gente honrada). Solo hay que realizar alguna maniobra de distracción,
como un burofax o una carta certificada, y aprovechar el momento. Si somos rápidos,
podremos llevarnos al gamusino con un idiota en la boca, con lo que ese día
no tendrá hambre (el gamusino, el idiota tendrá de todo menos
ganas de comer).
El síndrome del túnel carpiano
en los gamusinos.
Al igual que en la especie humana, ciertos nervios de la
mano del gamusino pueden quedar oprimidos, normalmente por la hipertrofia o
desarrollo desmesurado de algún músculo, tendón o
ligamento, tras un abuso de la extremidad en la realización de
determinados movimientos.
Según el doctor Charlie Irricharli Carli, basta con realizar una
pequeña incisión en la parte inferior de la muñeca,
buscar visualmente el punto de compresión, recortar por aquí y
por allá, y coser todo de cualquier manera. Luego, tres o cuatro
semanas de rehabilitación, consistente en apretar una bolita y girar
una barra de madera, aderezado con diez minutos de electricidad para
estimular la motricidad y unos ultrasonidos para amenizar la fiesta, tanto
el hombre como el gamusino pueden estar perfectamente preparados para ganar
un par de olimpiadas al mes.
Sin embargo, otros doctores, quizás con menos prestigio pero con más
neuronas, opinan que es necesario un estudio previo que delimite con precisión
el lugar de la lesión, y plantean tratamientos alternativos a la
cirugía, que pueden ser más o menos eficaces, pero que
comportan bastantes menos riesgos.
Y en lo que respecta al postoperatorio, debe vigilarse diariamente el
aspecto de la cicatriz, con el fín de determinar la presencia y
alcance de inflamaciones y tumefacciones que puedan obligar a volver al quirófano,
o adoptar otro tipo de medidas correctoras.
Por supuesto, no es lo mismo tratar a un gamusino del montón que a
uno de élite, pues, aunque cosas como el dolor y las molestias pueden
afectar con la misma intensidad a los dos tipos, en el segundo debe primar,
conforme a lo que el Doctor Charlie Irricharli Carli dice en sus
conferencias y seminarios, el aspecto económico, y hay que garantizar
una completa recuperacción. Total, los gamusinos del montón no
sienten ninguna necesidad de curarse...